Election night

Hoy, en una cafetería del centro de Bruselas, he hablado con un amigo español de las elecciones estadounidenses. La cultura americana, y particularmente todo lo relacionado con su política y sus noches electorales, es algo que me fascina. Los dos últimos capítulos de la segunda temporada de The Newsroom, que cuentan la reelección de Barack Obama en 2012 desde dentro de una redacción de un telediario en EEUU, aún me emocionan años después de su emisión.

Esta tarde recordaba como, hace cuatro años, yo tenía muchas ganas de quedarme despierta la noche del primer martes después del primer lunes de noviembre para vivir la noche electoral en directo. Los swing states, los too close to call, el mapa electoral volviéndose más azul o rojo según avanza la noche… me llamaban mucho la atención. Entonces estaba en segundo de carrera y la maldita tradición estadounidense de celebrar las elecciones en un martes (y las ganas tontas de querer dormir antes de un dia largo de clase) me privaron de vivir la histórica noche en la que Obama reeditó su éxito del 2012.

Hoy me arrepiento de no haber hecho pellas al día siguiente.

Aquella noche, me imaginé que la Laura de noviembre de 2016 habría acabado la carrera y como mucho estaría estudiando un máster. Nada que le impidiera quedarse despierta toda la noche para conocer al nuevo presidente de Estados Unidos y, sobre todo, vivir la jornada electoral con los medios locales.

La vida ha querido que esta noche electoral me la vaya a pasar durmiendo, preparándome para un miércoles de aúpa en la redacción. Se presenta una semana curiosa. Mañana lunes hay Eurogrupo, el martes Ecofin y el miércoles se publican las previsiones macroeconómicas de los veintiocho países de la Unión. Todos son eventos sobre los que he leído, que siempre he observado desde la distancia prudencial de quien no tiene comprenderlo sino puede esperar a que alguien le dé el titular que lo resuma. Se viene un reto importante y, dentro de los nervios, tengo ganas. Muchas ganas.

El miércoles, el despertador sonará a las seis y media de la mañana, con lo que no podré vivir la noche electoral en directo. Me conformaré con despertarme un poco antes para ver el final de la noche en directo o, al menos, revisionar los dos capítulos de The Newsroom para resarcirme un poco.

Y para 2020… ya veremos desde dónde toca vivirlo.

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